Viajes solidarios Abay Etiopía

Category Archives: la huella de Abay

988 comments

¿Y por qué Walmara?

Muchas veces se nos pregunta porqué elegimos Walmara como principal destino de nuestros proyectos y comentamos que fue el Ministerio de Educación el que nos indicó el colegio de Bacho como el más necesitado en alquel momento. Nada mas conocer el lugar nos dimos cuenta que Gaba Kemisa, el kebele de Walmara donde trabajamos, necesitaba ayuda en muchos otros aspectos además del colegio.

Os dejamos unas “letras” de Ismael, trabajador social que colaboró unos días con nosotros principalmente en las tareas de selección de beneficiarios en el programa de apadrinamiento.

“Acabo mi corta estancia en Gaba Kemisa, devorado por las pulgas pero feliz por haber descubierto el verdadero significado de Etiopía (después de 3 meses en Addis Abeba).
La dureza de la vida en el area rural, la humanidad de la gente y  la solidaridad. Gracias Abay (por muchos años).”

Ismael Ribera. Junio 2013

walmaraISM

792 comments

I´m going to Walmara

Since I was a crazy teenager I had the idea of “helping people away from home”.

But I had never time to do it.

I had to study, I had a boyfriend and it was a tragedy stop meet him during summer, I hadn`t enough money to undertake the adventure … Thousands of reasons to never realize the dream.

Probably was not the moment.

Then, came the wedding, looking for a job, have children, try to find stability …And so, nor find the moment.

Now I already have everything. A husband, a daughter, a job, stability … But now is not worth the discourse of “helping others” anymore.

I have everything but I have nothing.

I need to find the key of happiness, this one that comes from inside, the one that is not coming from the “I have”.

I need to know what extreme poverty is, when surviving is your only treasure.

I need to understand what really matters, what puts a smile on the face of those people I’m feeling sorry for, when it is really me who produce a lot of pity, with all my comfort.

And Ethiopia appears.

It came to me under the form of the absolute and unlimited love: as a daughter. And it dug deep on my heard.  It gave me the greatest thing as well as it took a piece of my heart, which remained there.

Abay came into our lives, it was the perfect link between Ethiopia and Spain, and that idea of crazy teenager returned.

I just needed a push.

Still wasn’t the moment. In our crazy life is never the moment. But sometimes it is necessary to do something crazy. Leave, even if it is only for a few days, your people and go on an adventure.

And the push arrived.  The right people arrived at the right time.

The unconditional support of those who remain here these days, taking care of my duties as mother was achieved.

And so, say no more…I’m going to Walmara!.

But not with the feeling of a heroine who helps the others, but with the intention to bring infinitely more than what I take.

I promise to tell you everything when back.

Mercedes Romero

maestra

1.239 comments

Me voy a Walmara

Desde que era una adolescente atolondrada, me atraía la idea de ir a “ayudar a los demás lejos de casa”.

Nunca hubo tiempo.

Había que estudiar, tenía noviete y era una tragedia dejar de verlo durante el verano, no había suficiente dinero para emprender la aventura… Mil razones para nunca cumplir el sueño.

Probablemente no era el momento.

Después vino la boda, buscar un trabajo, tener hijos, buscar la estabilidad… Tampoco encontré el momento.

Ahora ya lo tengo todo. Un marido, una hija, un trabajo, estabilidad… Pero ahora ya no vale el discurso de “ayudar a los demás”.

Tengo todo y no tengo nada.

Necesito encontrar la clave de la felicidad, esa que sale de dentro, la que no se nutre del “tener”.

Necesito saber lo que es la pobreza extrema, esa en la que sobrevivir es tú único tesoro.

Necesito comprender lo que de verdad importa, lo que pone una sonrisa en el rostro en esas personas que me infunden lástima cuando la que realmente da lástima soy yo con mis comodidades.

Y se cruzó Etiopía.

Vino a mí en forma de amor absoluto, sin límites, en forma de hija. Y sin saberlo me caló hasta los huesos, me dio lo más grande y a la vez me quitó un trozo de corazón que se quedó allí.

Abay llegó a nuestras vidas, era el enlace perfecto entre Etiopía y España; y esa idea de loca adolescente regresaba.

Solo hacía falta un empujón.

Seguía sin ser el momento. En nuestra vida loca nunca es el momento. Pero a veces hace falta cometer una locura. Abandonar, aunque solo sea por unos días, a tu gente y embarcarte en el viaje.

Y el empujón llegó. Llegaron las personas correctas en el momento justo.

El apoyo incondicional de los que se quedan esos días realizando mis funciones de madre estaba conseguido.

No se hable más. Me voy a Walmara.

Pero no con la sensación de heroína que ayuda a los demás, sino con la intención de traerme infinitamente más de lo que llevo.

Prometo contarlo todo a la vuelta.

Mercedes Romero.

maestra

1.376 comments

Un gran día

 lorenaywalmara
Amanece…y el cielo es tan azul como todos los días que llevamos en Walmara, contrasta con el ocre de su tierra y la bella austeridad de su paisaje. Hoy no hay clase en las escuelas y toda la aldea tiene por delante el camino hacia la montaña.

gk1

Hoy es miércoles y las coincidencias de la vida han hecho que podamos compartir con todos los habitantes del pueblo, un día de trabajo comunitario. Mientras desayunamos nos cuentan que cuando hacían las canalizaciones del agua para la próxima estación de lluvias, han encontrado dos acuíferos. Salimos con entusiasmo de la casa de voluntarios con Adugna, Alemayehu, Abraham, Motu y un montón de niños que nos llevan de la mano. A lo lejos vemos a mucha gente atravesar la montaña. Los hombres llevan las herramientas de trabajo al hombro y las mujeres cargan con pesadas garrafas de bebida a la espalda.

gk2

A mitad del camino nos encontramos con un montón hombres reunidos alrededor de una charca enorme. La brisa caliente nos trae el eco de las palas y los picos al chocar con las piedras y el agua. Suenan a música, a esperanza y alegría. Seguimos subiendo la montaña, niños, mujeres, hombres, ancianos, hasta un monje, todos vamos en la misma dirección y con una idéntica motivación, entre el polvo y el calor intenso, los cantos y las sonrisas, siempre las sonrisas. Es mediodía, el sol calienta tanto que el paisaje parece derretirse. El trabajo cesa de repente para escuchar la voz del alcalde por megáfono, da instrucciones y consejos, y, junto a una bandera Etíope y una Oromiya, todos se sientan en silencio. Teshome comienza un largo discurso y me pide que le haga fotos, luego le sigue el ingeniero, los alcaldes de las aldeas vecinas, colaboradores… Al final de este acto tan sencillo y repleto de sentido, una niña lee algo que suena muy bonito, parece un poema. Se intercambian regalos. Teshome levanta con orgullo el suyo, un reloj de cocina, y nos lo enseña en medio de aplausos, Eva aprovecha el acto para entregarle un detalle que María llevó de parte del Ayuntamiento de Pontevedra. La tele de Addis ha venido a Walmara para inmortalizar cada momento de este día tan importante.

gk3

Ha llegado el momento de la celebración, las mujeres empiezan a repartir la bebida y la comida. Tela, pan y kolo. Hay para todos, incluso para las farengis.
Las horas pasan muy rápido y ya empezamos a descender la montaña. Es imposible olvidar cada instante, cada sonrisa, cada mirada. La vida a veces nos hace regalos inesperados, y ese miércoles de trabajo comunitario en la montaña ha sido uno de los más inolvidables de nuestro viaje.

gk7

gk9

gk8

gk6

gk5

gk4

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Translate »